| Los últimos años
han sido testigos del descubrimiento y recuperación del archivo
fotográfico Baldomero Alejos, reconocido como uno de los
mejores fotógrafos peruanos del siglo pasado. Su legado artístico,
de más de 60,000 imágenes, es el testimonio visual
más completo, documentado y valioso de más de 50 años
de vida social, cívica, religiosa y cultural de la sociedad
ayacuchana durante los tiempos de paz previos a la guerra civil.
La calidad artística de sus fotografías ha hecho
que sea catalogado como uno de lo s más importantes fotógrafos
peruanos del siglo pasado. El buen manejo de la luz natural en cada
una de las fotografías y la maestría en el retoque
fotográfico, reduciendo o suavizando indeseables expresiones
o rasgos, hizo que fuera considerado no sólo un fotógrafo,
sino sobre todo un artista.. Y es que Baldomero siempre buscó
alcanzar la belleza en cada una de sus fotografías, no por
ansias de posteridad, sino por la perfección en si misma
Pero además, las imágenes del archivo fotográfico
nos muestran un Ayacucho en clima de paz, previo a los años
oscuros de la violencia política del cual fue víctima.
Es por ello, que el archivo fotográfico Baldomero Alejos
se constituye en un poderoso instrumento visual de memoria histórica
y búsqueda de identidad que permitirá a la población
peruana recuperar y reconstruir su sociedad. Ayacucho, a través
de las fotografías de Baldomero Alejos, deja de ser el simbólico
escenario de origen y profundización del conflicto interno,
para convertirse en un referente inmediato de paz y de reconciliación
nacional.
Este archivo fotográfico constituye un invalorable patrimonio
cultural de toda la Nación no sólo a nivel artístico
sino también histórico. Ayacucho, una ciudad aislada
geográfica, fue el escenario en el cual Baldomero Alejos
retrató a una sociedad tradicional compleja, de hacendados
e indios, que fuera cambiando lentamente como resultado de diversos
procesos de democratización, derrumbamiento de estructuras
económicas, apertura al mestizaje y una continua modernización.
Dentro de ese contexto, el asentamiento permanente en Ayacucho y
la ubicación céntrica de su estudio fotográfico,
permitió a Alejos retratar a la sociedad en su conjunto y
continuidad, a diferencia de otros fotógrafos contemporáneos.
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